Lo Shu y el Cuento del Emperador Yu 
Traducido del inglés por Georgette Baker

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El Emperador Yu-Huang, parado a la orilla del río, contemplaba el poderoso río Huang-He
que torrentaba en frente de sus ojos. La oscuridad de la noche no tardaba en llegar
y esto era bueno. El emperador había pasado un día muy difícil.
Hoy, el Emperador
Yu había discutido impuestos, las fuerzas armadas reclamaban
más
dinero,
y su esposa, enojada, decía que ella nunca lo veía porque trabajaba demasiado. Mirando
a través de la espalda oscura del Huang-He, el Emperador Yu sintió desvanecer el peso de sus problemas. Era como si el río ligero se iba llevando sus problemas.
El Emperador Yu disfrutaba del río. Deseaba visitarlo más a menudo. Esta noche estaba
contento que había caminado solo a la orilla del río. Huang-He (Río
Amarillo) era
algo que había que visitar solo. Mirando al lado opuesto del
río, el Emperador Yu lentamente
dejó caer su vista hasta que estaba mirando la orilla del río
a sus pies. Fué a ese
momento que vió la tortuga divina.
El Emperador Yu ya había visto la tortuga divina, pero como un diseño en el cielo,
nunca tan cerca. Todas las noches, antes de acostarse, el Emperador Yu miraba
por la ventana y veía la tortuga en el cielo nocturno. El emperador conocía el cuento
del Río Lo y creía que la tortuga era un símbolo de buena suerte. Poco antes de dormir
el emperador miraba la tortuga para asegurarse de la continuación de su buena suerte.
Ahora estaba en frente del emperador, nadando lentamente a la orilla del río.
Queriendo mejor ver la tortuga mágica, el emperador se acercó. La tortuga no se
dió cuenta del emperador y continuaba moviendo sus patas lentamente
en el agua transparente.
Sabía que era la tortuga divina porque el Emperador Yu lo había mirado con gran cuidado por muchos años. El emperador conocía la forma del animal, pero los detalles en
la cáscara de la tortuga eran para él algo nuevo.
La espalda dura de la tortuga es la mitad de la casa sólida que protege su cuerpo
de cualquier enemigo. El techo de esta casa parece unos rompecabezas pegados juntos para formar
dos círculos alrededor de un rectángulo. El Emperador Yu miró estas formas en la
espalda de la tortuga y reconoció un diseño de puntos grabados en ellas.
Empezando cerca de la pata derecha había un cuadro formado por cuatro puntos unidos.
Siguiendo alrededor de la cáscara, moviendo en la dirección que van las manos del
reloj, el emperador encontró nueve puntos seguidos. En la posición del cinco en
la cara del reloj había dos puntos. En la parte de abajo, como en la posición del seis en
un reloj, había siete puntos unidos. Siguiendo, había un rectángulo dibujado con
seis puntos y luego un punto solitario en el lugar del nueve de un reloj. Un rectángulo
largo de ocho puntos seguía y en la parte de arriba había una linea corta de tres puntos.
En el centro de todos estos puntos estaba la intersección de dos lineas compartiendo
cinco puntos.
Que significaba todo esto, se preguntaba el emperador. Daba una señal la tortuga divina?
El río oscureció y el Emperador Yu perdió vista de la tortuga y regresó a su casa.
Caminando lentamente, el emperador pensaba en los distintos números y sus posiciones
con respecto uno al otro.
El Emperador Yu sumó los números de muchas maneras
distintas. Que tená que ver con él la suma
mágica? Significaba años de buena suerte? O los años
que iba a vivir? Las preguntas
llegaban fácilmente pero las contestaciones no las pudo hallar. El Emperador Yu estaba
preocupado.
Había llegado a la orilla del río para conseguir tranquilidad, pero había encontrado
dudas. La tortuga divina había visitado pero en vez de buena suerte lo dejó incierto.
Que debería hacer el emperador?
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